crucificado en una de las paredes de adobe rusticas y porosas del lugar, desde ese momento se iniciaron diferentes peregrinaciones promovidas por la fe.
En 1655, se hizo evidente uno de los primeros milagros de la imagen, la pared, de cimientos débiles, fue la única del lugar que quedó en pie luego del terremoto que azotó la ciudad de Lima y el Callao para esa época.
15 años después, se registró abiertamente del milagro concedido a Don Antonio de León un prominente vecino de la parroquia de San Sebastián que tenía un tumor en el cerebro y que fue aliviado por su fe en la imagen del Cristo Moreno.
A pesar de las bondades de la imagen, la iglesia veía con malos ojos las reuniones y las peregrinaciones hacia ella, así que solicitó al virrey Conde de Lemos, Don Pedro Antonio Fernández de Castro que interviniera y mandara a borrar la imagen.
Siguiendo con esta solicitud asistieron al lugar el Promotor Fiscal del Arzobispado José Lara y Galán, un notario, un pintor de brocha gorda y el capitán de la guardia del Virrey.

Mientras el resto vigilaba, el pintor subió a una escalera para borrar la imagen pero al intentarlo, según cuenta la historia, sintió temblores en las piernas e intensos escalofríos, tanto así, que tuvieron que ayudarlo a bajar y atenderlo. Al recuperarse subió con decisión pero al poco rato bajó rápidamente y huyó despavorido.
El segundo en intentarlo, vio algo en la imagen que lo hizo desistir de rasparlo. El tercero, fue el soldado, quien al bajarse dijo que la pintura le parecía más hermosa y que no podía ser borrada. Así concluyó el día y acompañados por más de 200 personas salieron de la zona.
A pesar de estos, inexplicables hechos las autoridades eclesiásticas siguieron con el ánimo de borrar la imagen, mientras esta se hacía más popular entre los creyentes, quienes expresaban su descontento. Ante esta división, el Virrey revocó la orden de prohibir las reuniones religiosas en el lugar de la imagen y la destrucción de la misma, además ordenó la construcción de una pequeña ermita que tuvo su primera misa oficial en 1671.
Hoy en día, la imagen del señor de los milagros del Perú es reconocida en el mundo. Dada su importancia para la comunidad mundial, el Señor de los Milagros fue nombrado, por el vaticano y el arzobispado de Lima, patrón de los peruanos residentes e inmigrantes. |