Luego de la última función del Festival Universitario de Danza Contemporánea
Los aplausos rompieron el silencio del teatro, mientras las luces se encendían poco a poco para la venia de rigor. Entre dos y tres personajes de las historias que se entretejieron en nuestros pensamientos agradecen al público por las palmas, mientras las luces se apagan nuevamente.
Se escuchaba a lo lejos, una voz de despedida mientras otras luces, las generales del teatro, se encendían para alumbrar el camino de los espectadores.
Los movimientos, la música, las luces, el vestuario fueron los temas de aquellos que disfrutaron un comienzo de noche sumergidos en la representación de ideas y pensamientos expresados con el cuerpo, a través de la danza contemporánea.
Eran jóvenes los intérpretes de aquellos movimientos sutiles y al mismo tiempo, difíciles para el común de la población, que estamos acostumbrados a ritmos y movimientos menos expresivos.