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Un dia cuando era niña - Cuento
Cuando pequeña me gustaba preguntar sobre el origen de mi país, sus costumbres, sus fiestas y mi procedencia genealógica, de tal forma, que comencé a indagar el pasado a través de preguntas que le hacía a mi tatarabuela, por parte de mi padre, que se caracterizaba por tener un cabello negro, liso y largo, por su piel color cobrizo de la raza indígena del Perú, por su estatura pues, se destacaba entre todas las damas de la zona por ser alta y de contextura delgada, sin canas en su cabello a pesar de los años.
Con tantas inquietudes en mi cabeza, yo parecía un libro de preguntas a las cuales mi tatarabuela respondía con paciencia y cariño, cuando se sentaba a mi lado en la puerta principal de la casa de la hacienda, en aquellas tardes en las que el cielo se abría para dejar pasar la luz de sol. |
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Al decirme… haber mi warmicha (que en quechua significa mujercita) ¿qué quieres saber? yo iniciaba mis interrogantes que iban desde ¿cómo se había construido el Machu Picchu? Hasta lo que había pasado con los Incas y ¿cómo se habían dibujado líneas en las pampas de Nazca? sobre los tejidos antiguos y los tintes que se utilizaba, además de la elaboración de joyas a base de diferente materiales.
Con la nobleza que la caracterizaba iniciaba su narración. Decía que lo que me contaba eran historias que le habían contado sus abuelos y a ellos sus abuelos, así hasta la primera generación de nuestra familia, ella era descendiente de un cacique chanka en waqana, nativos del Perú, y su esposo era hijo de una familia de comerciantes españoles.
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Una de las primeras historias que me relató, cuenta sobre la procedencia de los pueblos andinos. Según mi tatarabuela, la tierra sufrió transformaciones climáticas luego de las cuales llegaron unos seres especiales que comenzaron a formar las líneas de nazca para que llegaran los dioses que iban a estar en la tierra. Estos Dioses, decía, venían de otras galaxias con diferentes costumbres, que enseñaron varias labores de subsistencia a los hombres que vivían en ese lugar (costas del Perú). De allí, que los primeros pobladores aprendieran a pescar y a entender a los astros. Esos dioses, llamados Apus, eran muchos y de distintos lugares del universo, uno por cada dibujo de nazca, con sus respectivas familias o panacas como se les llamaba. Cada grupo empezó a formar una comunidad con un grupo de pobladores del lugar, con sus propias leyes y costumbres, algunos más grandes que otros.
Esos Dioses les dijeron a sus familias y le explicaban a la gente que cuando el mar se pusiera bravo, es decir, cuando las olas fueran muy altas para golpear las costas, tenían que buscar zonas más altas, puesto que el agua iba a tapar esas tierras. De esta forma, algunas panacas empezaron a emigrar hacia las montañas.
Mi tatarabuela contaba que su comunidad pertenecía al grupo de los Chankas, quienes se asentaron en lo que hoy es el departamento de Apurimac, que en castellano significa “El ríos que habla”. De esta forma, se formaron, también, los Mochica, los Nazca, los Paracas, los Wari y así todas las culturas precolombinas del Perú, quienes se comunicaban constantemente. De esta forma, se inició el poblamiento de los andes y la construcción de majestuosas ciudades en lo alto de las montañas.
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